un avión de papel,
de sonrisas,
que vaya y venga,
sin prisa,
que me lleve y me traiga
de mi rincón
en tu corazón.
un café de arena,
que se de vuelta,
y mida el tiempo
que tardo
en tocarte
con los ojos
lo más profundo
de tu ser.
un diario de azúcar,
que tenga dentro,
las noticias más dulces.
una cuchara de pan,
que suelte en su andar,
las migas más pequeñas:
las más pequeñas cosas.
tu piel de manteca,
untada en el pan,
con el que haremos la cuchara,
que desparrama
tus más pequeñas cosas.
tus más pequeñas cosas,
recolectadas por el avión,
aquel de papel,
llevadas a ver
los giros del café,
derramadas en mi,
en mi forma de ser,
en mi vida, en mi piel.
y no me olvido de tener
un pequeño periodista
que sepa escribir
las más felices noticias
y le cuente al mundo
que te quiero y que te espero
todas las mañanas, en mi cama,
y que desayuno con tu avión de papel,
que me acerca
tu café de arena,
tu cuchara de pan,
tu piel de manteca,
y el diario de azúcar,
que trae,
como decía,
las noticias más dulces;
y como decía sin nombrar,
la noticia más dulce,
es saber que me amás
y que te desayunás
con saber que te amo,
y que el tiempo y espacio
no existen si estoy
en aquel rincón
de tu corazón
del que el avión
siempre se olvida
de sacarme
por tu propia decisión
que me quiere siempre
en tu apacible interior.
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